Durante años se creyó que los loros se limitaban a repetir sonidos humanos. Pero una investigación reciente sugiere que, por el contrario, algunas especies no solo imitan palabras, sino que también usan nombres propios como etiquetas para reconocer a otros individuos, un rasgo que acerca su comunicación a la humana.
Una investigación publicada en la revista PLOS One analizó las vocalizaciones de más de 880 loros cautivos: escucharon a muchos de los pájaros usar nombres de maneras que parecían similares a los que utilizan las personas para identificar individuos.
En el nuevo estudio, liderado por científicos de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, se hallaron algunas formas inusuales en que aparecían nombres en las grabaciones, demostrando que estas aves no solo imitan palabras o frases, sino que también usan nombres propios.
Fuertes evidencias: los loros usan "nombres"
El hallazgo amplía la comprensión sobre la cognición animal y sugiere que el uso de “nombres” podría no ser una exclusividad de nuestra especie. De acuerdo a una nota de prensa, el análisis se apoyó en una base de datos amplia de loros que conviven con personas.
Según el trabajo, se aportaron ejemplos de uso de nombres en 884 loros, y 413 de esos casos incluyeron 802 frases con nombres. Los datos, recolectados entre 2020 y 2024 mediante una encuesta en línea, corresponden a 89 especies diferentes.
De esta manera, los resultados muestran que el fenómeno no se limita a una sola especie. Los autores hallaron un fuerte evidencia de que 88 aves de 30 especies aplicaban nombres de forma adecuada como etiquetas vocales para humanos y otros animales.
En varios casos, esos nombres funcionaban como identificadores de un individuo concreto, no solo como referencias generales a una categoría. Además, los loros usaban los nombres en contextos sociales muy similares a los humanos, como saludos, despedidas, pedidos de atención y situaciones de interacción cotidiana.
Usos diferentes y preguntas que se abren
Al mismo tiempo, muchos loros utilizaban nombres en contextos inesperados o poco convencionales, por ejemplo mencionando su propio nombre para llamar la atención. Los científicos interpretan parte de estas conductas como imitaciones funcionales: el loro aprende que cierta frase provoca una respuesta del entorno, aunque no la emplee con la semántica exacta que utiliza una persona.
Ese detalle es importante, porque recuerda que el uso de nombres por parte de las aves no replica necesariamente el lenguaje humano en todos sus aspectos. "No podemos concluir que estas vocalizaciones sean análogas a los nombres humanos, porque las señales de los animales suelen ser muy diferentes y porque no entendemos la intención completa detrás de las señales", indicó en el comunicado la investigadora Christine Dahlin, una de las autoras del estudio.
Sin embargo, el trabajo ofrece una idea firme: los loros parecen reunir capacidades cognitivas y vocales suficientes para asociar sonidos con individuos concretos y reutilizarlos en la interacción social.
Referencia
Name use by companion parrots. Lauryn Benedict et al. PLOS One (2026). DOI:https://doi.org/10.1371/journal.pone.0346830
Las conclusiones abren preguntas más amplias sobre cómo surgieron los nombres en la evolución del lenguaje y si otros animales también pueden producir etiquetas individuales, no solo reconocerlas.