Un equipo internacional de científicos logró observar con un nivel de detalle sin precedentes la región central de la Vía Láctea, un entorno extremo donde el nacimiento de estrellas podría ofrecer pistas sobre los orígenes del universo.
La imagen, de dimensiones colosales, abarca una región de 650 años luz y revela densas nubes de gas y polvo que rodean el agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia.
Allí se distingue "una compleja red de filamentos de gas cósmico con un detalle sin precedentes", indica el Observatorio Europeo Austral (ESO) en un comunicado.
Un laboratorio cósmico único
"Es el único núcleo galáctico lo suficientemente cercano a la Tierra como para estudiarlo con tanto detalle", explica en el mismo informe Ashley Barnes, astrónoma del ESO.
En el centro de esta panorámica se encuentra la Zona Molecular Central (CMZ, por sus siglas en inglés), un lugar "de extremos, invisible a nuestros ojos, pero ahora revelado con extraordinario detalle", señala la experta.
Steve Longmore, profesor de astrofísica en la Universidad John Moores de Liverpool, explica que la CMZ "alberga algunas de las estrellas más masivas conocidas en nuestra galaxia, muchas de las cuales viven rápido y mueren jóvenes, terminando sus vidas en potentes explosiones de supernovas e incluso hipernovas".
Cómo nacen las estrellas en el caos
Las estrellas se forman cuando el gas molecular frío fluye a lo largo de filamentos que alimentan cúmulos de materia.
Ese proceso está bien documentado en las zonas exteriores de la Vía Láctea. Pero en el núcleo galáctico, donde las fuerzas gravitacionales y la radiación son mucho más intensas, la pregunta es inevitable: ¿ocurre igual?
"Al estudiar cómo nacen las estrellas en la CMZ, también podemos obtener una imagen más clara de cómo se desarrollaron y evolucionaron las galaxias", añade Longmore, miembro del proyecto ACES (ALMA CMZ Exploration Survey), centrado en el estudio de esta región.
Una química más compleja de lo esperado
La investigación, según el ESO, "desentraña la intrincada química de la CMZ, detectando docenas de moléculas diferentes, desde las simples, como el monóxido de silicio, hasta las orgánicas más complejas, como el metanol, la acetona o el etanol".
Para los investigadores, este entorno comparte similitudes con las galaxias del universo temprano: "Creemos que la región comparte muchas características con las galaxias del universo temprano, donde las estrellas se formaban en entornos caóticos y extremos", plantea Longmore.
El observatorio ALMA y lo que viene
La imagen se construyó a partir de observaciones realizadas por las 66 antenas milimétricas y submilimétricas que forman ALMA, el radiotelescopio ubicado en el desierto de Atacama, en Chile, y gestionado por el ESO junto a Estados Unidos y Japón.
Para Barnes, estos hallazgos son "solo el comienzo". Las herramientas de ALMA y el futuro Extremely Large Telescope (ELT) permitirán a los astrónomos "profundizar aún más en esta región, resolviendo estructuras más finas, rastreando una química más compleja y explorando la interacción entre estrellas, gas y agujeros negros con una claridad sin precedentes", concluye.
Los resultados completos serán publicados en cinco artículos en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
JU (afp, efe, ESO)