Ha habido motivos para dudar de la competitividad internacional de la industria de Alemania durante años. Como ocurrió con la fotovoltaica, industria en la que perdió el liderazgo frente a China. Actualmente, es la industria automovilística la que está perdiendo cada vez más terreno.
Todavía existen grandes empresas alemanas que desempeñan un papel destacado a nivel mundial: SAP, el mayor proveedor mundial de software empresarial, Deutsche Telekom, líder en telecomunicaciones, o el Grupo DHL, que afirma ser el número uno mundial en logística y envío exprés internacional.
Alemania sigue estando entre las cinco mayores economías del mundo. Descolgado frente a Estados Unidos o China, pero sigue siendo el mejor frente a todos los demás. Sin embargo, esto no se debe solo a unos pocos grandes nombres, sino a las pequeñas empresas.
La tierra de los campeones ocultos
Y hay muchos de estos "campeones ocultos" en Alemania. La estadísticas muestran que, desde hace años, menos de la mitad de los empleados alemanes trabajan para una gran corporación. La mayoría trabaja en una de las pequeñas y medianas empresas (pymes) alemanas. "Más del 99 por ciento de las empresas en Alemania son pequeñas y medianas empresas. El 50 por ciento del valor añadido neto lo representan las pymes", explica Bastian Bophal a DW.
Es el director ejecutivo de MIT (Mittelstands- und Wirtschaftsunion, 'Unión de Pymes y Economía'), la mayor asociación empresarial partidista de Alemania, al estar afiliada a la CDU. "Alemania sigue contando con muchos líderes mundiales de tamaño medio, que a menudo son proveedores indispensables a nivel internacional. Estas empresas demuestran que la fortaleza de Alemania no reside solo en las grandes corporaciones, sino sobre todo en las medianas empresas altamente especializadas.
El ejemplo de Zeiss, con sus componentes altamente especializados, muestra que no es necesario ser una corporación global como TSCM para ocupar una posición importante y decisiva en la creación de valor.
Maximilian Flaig, portavoz de prensa de la Asociación Alemana de Pequeñas y Medianas Empresas (DMB), declara a DW que estos 'campeones ocultos' pueden combinar varias fortalezas: "una formación dual única a nivel mundial, un alto nivel de competencia técnica, una marcada fiabilidad y una notable capacidad de adaptación". Sin embargo, según Flaig, el factor decisivo es que "las pymes piensan a largo plazo, actúan con responsabilidad y, al mismo tiempo, permanecen cerca de sus mercados y empleados". "Esa es su principal ventaja competitiva", remarca.
Ganadores alemanes
Preguntando a las empresas medianas alemanas se ve que coinciden. Martin Herrenknecht, fundador y CEO de Herrenknecht AG, fabricante de tuneladoras, enumera varias ventajas de los campeones ocultos: "Gran capacidad de innovación, marcada competencia industrial, calidad y fiabilidad, algo reconocido y apreciado en todo el mundo". Alemania, resume a DW, sigue siendo "la tierra de las personas industriosas y emprendedoras".
Otra ventaja es la proximidad al cliente, que ninguna empresa grande podría ofrecer: "Para nosotros, el cliente es el rey, y si hay un atasco en algún sitio, también conducimos hasta la obra por la noche y solucionamos el problema. Para nosotros, esto es una cuestión de orgullo empresarial".
Ottobock es otro campeón oculto y líder mundial en prótesis. La empresa equipa a casi todos los atletas en los Juegos Paralímpicos con prótesis, órtesis o sillas de ruedas. La portavoz de la compañía, Merle Florstedt, nos dijo que su empresa representa "una combinación de formación sólida, gran fortaleza innovadora y alta calidad". Por encima de todo, puede "adaptarse rápidamente a diferentes mercados internacionales, marcos regulatorios y necesidades de los clientes".
Oportunidades perdidas
Hay muchos desarrollos procedentes de Alemania que han sido y a menudo siguen siendo exitosos internacionalmente. Entre ellos se encuentra el método de compresión de audio MP3 o el tren de levitación magnética, que ahora circula en China y no en Alemania. Resulta llamativo que, aunque ha habido mucho desarrollo en este país, la capacidad empresarial necesaria para el éxito parece no haber sido siempre suficiente y los beneficios han acabado en otros lugares.
Según expertos consultados por DW, las pymes alemanas siguen siendo optimistas respecto al futuro. "Estamos firmemente convencidos de que las pymes alemanas podrán resistir la presión competitiva internacional en el futuro", afirma Bastian Bophal, de MIT. En la Asociación Alemana de Pymes piensan lo mismo. "Impulsadas por redes estables, enraizamiento regional y una estrategia clara a largo plazo, las pymes siguen siendo un motor de crecimiento fiable", afirma Maximilian Flaig.
¿Qué podría hacer la política?
Martin Herrenknecht tiene ideas concretas sobre lo que deberían hacer los responsables políticos. "Lo que necesitamos ahora es el valor para llevar a cabo reformas estructurales reales e integrales. Esto incluye, sobre todo, inversiones fiables y aceleradas en nuestra infraestructura: en ferrocarril, carreteras y digitalización", desgrana.
"Esto incluye también precios energéticos competitivos, cadenas de suministro estables y resilientes, y la planificación de la seguridad para las inversiones", añade Elisa Meglio, del fabricante especializado en componentes de vidrio Schott AG. "Si se cumplen estas condiciones, también vemos buenas posibilidades de seguir teniendo éxito frente a la competencia internacional a largo plazo".
La portavoz de Ottobock, Merle Florstedt, lo resume así: para que las pymes sigan siendo competitivas internacionalmente en el futuro, es fundamental mantener un alto nivel de innovación y capacidad de adaptabilidad.
(lgc/ms)