Otro verano, otra oleada de titulares sobre temperaturas récord. Desde el noreste de Asia hasta Europa y Estados Unidos, el calor extremo está contribuyendo a miles de muertes, alimentando incendios forestales y poniendo bajo presión los suministros de agua, alimentos y energía.
Pero ¿qué significan realmente los términos que aparecen en esos titulares? ¿Cómo saben los científicos que una temperatura bate un récord? ¿Por qué las ciudades se calientan más que las zonas rurales? ¿Y es cierto que la humedad hace que el calor se sienta más intenso?
DW habló con climatólogos para responder algunas de las preguntas más habituales sobre cómo se mide el calor.
¿Qué significan realmente los récords de calor?
Depende de qué se esté comparando. Miles de estaciones meteorológicas en todo el mundo registran temperaturas. Una ubicación bate un récord cuando supera el valor máximo registrado anteriormente para un día, mes o estación concretos.
Los científicos también calculan récords regionales y globales combinando datos de estaciones meteorológicas, barcos y boyas oceánicas. El registro continuo de temperatura más antiguo del mundo comenzó en Inglaterra en 1659.
Sin embargo, los conjuntos de datos globales más completos (mantenidos por el Instituto Goddard de Estudios Espaciales y los Centros Nacionales de Información Medioambiental estadounidenses, además del Centro Hadley del Servicio Meteorológico británico) arrancan en 1880 y sirven de base para afirmaciones como que "la última década fue la más cálida jamás registrada".
Aunque la Tierra ya ha atravesado periodos más cálidos a lo largo de sus 4.500 millones de años de historia, el calentamiento actual resulta excepcional en el contexto de los últimos 12.000 años de civilización humana.
¿Cómo sabemos cómo era el clima antes de los seres humanos y los termómetros?
Para reconstruir el clima del pasado, los científicos recurren a "archivos climáticos" como núcleos de hielo, anillos de árboles, sedimentos marinos y fósiles.
"Estos conservan información sobre temperaturas, precipitaciones y condiciones atmosféricas del pasado que se remontan a miles o incluso millones de años", explicó a DW en un email Friedrike Otto, climatóloga y fundadora de World Weather Attribution o Atribución del Clima Mundial (WWA).
"Como conocemos las ecuaciones que gobiernan la física del clima, también podemos utilizar modelos climáticos para ver cómo los cambios en distintos factores producen diferentes condiciones climáticas y meteorológicas", explicó Otto.
Esto ha ayudado a los científicos a determinar que, a lo largo de la historia de la Tierra, concentraciones más elevadas de gases de efecto invernadero han estado asociadas con temperaturas globales más altas.
La diferencia actual, según la NASA, es que el calentamiento está impulsado por la quema de combustibles fósiles y avanza a una velocidad mucho mayor que en períodos comparables del pasado.
¿Cómo saben los científicos si las olas de calor son una tendencia o una anomalía?
Los climatólogos analizan décadas de datos para distinguir cambios duraderos de fluctuaciones meteorológicas normales.
Un año especialmente cálido no basta para demostrar una tendencia. Sin embargo, cuando los registros se prolongan durante décadas, los análisis estadísticos permiten identificar patrones persistentes.
"Lo que se busca es consistencia. Lo que se busca es la convergencia de todas las pruebas", afirmó Gerald Mills, climatólogo del University College de Dublín.
Diferentes organismos científicos, entre ellos la NASA, la NOAA y el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, utilizan métodos distintos pero llegan a la misma conclusión: el planeta se está calentando y los últimos años se encuentran entre los más cálidos de los que se tiene constancia.
Los investigadores también emplean la denominada ciencia de atribución para determinar qué papel desempeña el cambio climático en fenómenos extremos como las olas de calor.
La WWA aplicó ese método a la ola de calor europea de junio de 2026 y concluyó que fue la más grave registrada en la región analizada.
¿A qué indicadores conviene prestar atención en el pronóstico del tiempo?
La temperatura del aire no describe con precisión cómo afecta el calor al cuerpo humano. Por ello, los servicios meteorológicos también informan sobre la sensación térmica, que incorpora variables adicionales.
En Estados Unidos se calcula a partir de la temperatura y la humedad, mientras que en el Reino Unido también se tiene en cuenta la sensación de frío producida por el viento o "wind chill".
¿Por qué la humedad hace que sintamos más calor?
Una humedad elevada implica mayor cantidad de vapor de agua en el aire, lo que dificulta la evaporación del sudor. Esto reduce la capacidad del cuerpo para enfriarse, por lo que la temperatura del aire se percibe más alta en condiciones de humedad.Los científicos utilizan además la denominada temperatura de bulbo húmedo para medir el estrés por calor.
Cuanto más se aproxima esta temperatura a la temperatura real del aire, más difícil resulta para el organismo disipar calor.
Con temperaturas de bulbo húmedo cercanas a los 35 grados centígrados durante períodos prolongados, el cuerpo puede sobrecalentarse incluso permaneciendo en reposo y bien hidratado.
Aun así, el calor seco también puede ser peligroso debido al riesgo de deshidratación.
¿Por qué las ciudades son más calurosas que las zonas rurales?
La razón es el llamado efecto isla de calor urbana.
Las ciudades sustituyen árboles y vegetación por carreteras, edificios y otras superficies que absorben y retienen calor. Además, la densidad urbana dificulta la circulación del aire.
"Todas esas cosas juntas, dependiendo de dónde te encuentres dentro de la ciudad, pueden hacer que la situación resulte bastante incómoda", afirmó Mills.
Los expertos señalan que plantar más árboles, crear parques y tejados verdes, reducir superficies pavimentadas y utilizar materiales más reflectantes puede ayudar a disminuir el calor en las ciudades.
(cm/cp)