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Análisis de Football Manager 27: La redención que la saga necesitaba

Alfonso Cánovas
04/11/2026 16:32:00
fm27
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Pocas sagas han atravesado un periodo tan convulso como el de Football Manager en los últimos años. Primero fue el juego que nunca llegó, con aquel FM25 cancelado, y después el que muchos habrían preferido que no llegara, un FM26 con una interfaz insufrible y una sensación constante de estar peleándote con el juego en lugar de dirigir un equipo. Con semejante mochila a la espalda, la nueva entrega se jugaba muchísimo, y me alegra poder decir, tras muchas horas repartidas en tres proyectos de perfiles opuestos, que la sangre no ha llegado al río. Es más, la saga por fin vuelve a casa.

He puesto a prueba esta versión con código de análisis facilitado por SEGA, correspondiente al lanzamiento anticipado previo a la salida completa del 10 de noviembre, en tres banquillos muy distintos para medir el juego en todos sus escalones: el Real Madrid, para exprimir la gestión de vestuarios de superestrellas y el mercado galáctico; el FC Barcelona, ideal para la cantera de La Masia y el encaje de bolillos financiero; y el Albacete, la prueba del algodón en el barro de Segunda, donde cada punto cuesta sangre y no tienes un departamento de ojeadores de cuarenta personas. Entre las novedades de calado asoma además el regreso de la gestión de selecciones, que brilló por su ausencia en el lanzamiento de FM26. Vengo del calvario de aquella entrega añorando la agilidad de FM24, así que juzgo esto desde la herida.

Una interfaz que pasa de la noche al día

Voy a decirlo sin rodeos, porque es el corazón de esta entrega: el salto respecto a FM26 es de noche a día, y no es humo, es la salvación de la saga. Si el año pasado sentías que tenías que pedir cita previa y hacer tres trámites burocráticos solo para consultar los contratos de tu plantilla, aquí han tirado esa basura por la ventana y han vuelto a lo que nunca debieron abandonar: la agilidad pura. La diferencia de fondo es sencilla de resumir. FM26 parecía diseñado para un mando de consola por alguien que odiaba las hojas de cálculo, mientras que FM27 vuelve a sentirse como un juego hecho por y para gente que quiere devorar datos a toda velocidad.

Football Manager 27

Esto se nota muchísimo en el día a día, y cambia según el proyecto que lleves. Con el Real Madrid, rastrear el mercado internacional vuelve a ser una gozada: regresa la pantalla de fichajes destacados a nivel mundial de forma directa, y mientras negociaba un extremo podía ver de un vistazo lateral qué hacía la competencia sin dar cinco clics hacia atrás. Con el Barça, la pantalla de finanzas por fin es clara y despiadada, con la proyección del fair play financiero, los costes salariales y las pestañas de La Masia mostrándose con una claridad pasmosa donde antes había un jeroglífico.

Y donde de verdad se pone a prueba la interfaz es en el barro. Con el Albacete no tienes margen, necesitas buscar agentes libres y cesiones de última hora en tiempo récord, y la vuelta del acceso directo a la base de datos de jugadores al pulsar en Reclutamiento, sin pasar por tres pantallas intermedias, me ahorró horas de vida. Filtras un lateral izquierdo libre, ves sus pases clave por noventa minutos gracias a la recuperación de las estadísticas avanzadas filtrables por liga, y le ofreces contrato en segundos. La interfaz ya no te frena, te acompaña. Vuelve esa sensación adictiva de “avanzo un día más y miro esto rápido” que te atrapa a las dos de la mañana diciendo aquello de “un partido más y me acuesto”.

El motor de partidos: evolución, no revolución

Conviene gestionar las expectativas con el césped, porque el gran cambio del motor ya ocurrió el año pasado, para bien y para mal. FM27 no lo rehace desde cero, sino que lo pule, lo afina y construye encima con cabeza, y el resultado es una evolución táctica muy acertada. Lo primero que se nota es que los jugadores respiran lógica. Donde antes tomaban decisiones erráticas y se quedaban clavados en situaciones absurdas, ahora hay movimientos reales de temporización en defensa, y con el Albacete un central con buenos atributos de anticipación y marcaje te salva partidos enteros cerrando espacios de verdad en lugar de dejarse superar sin oponer resistencia.

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Las llegadas al área también han mejorado. Ya no van todos en tromba al mismo metro cuadrado, sino que los desmarques están mucho mejor escalonados, y las nuevas instrucciones específicas, como ordenar a un interior que llegue tarde al segundo palo o que un delantero ataque la defensa en diagonal, generan flujos ofensivos orgánicos que recuerdan a los esquemas de un entrenador real.

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Tenía mis dudas con los ajustes rápidos, esos que aplican varias instrucciones de un solo clic, por si eran puro marketing, pero en la práctica son una auténtica herramienta de banquillo. En la vida real un técnico no rediseña la pizarra entera en el minuto sesenta, tira de correcciones sobre la marcha, y poder explotar la anchura, bajar la intensidad de presión para conservar fuerzas cuando vas ganando o mandar al portero a rematar en el descuento sin meterte en pantallas farragosas aporta una agilidad tremenda. A ello se suma el regreso de los mapas de calor y las posiciones medias, que son agua bendita: con el Madrid, en un partido donde no encontraba grietas pese a dominar, miré las posiciones medias, vi que el mediapunta pisaba la misma parcela que el delantero estorbándose mutuamente, corregí la altura de los bloques y cayeron los goles. Esa retroalimentación visual te devuelve el estatus de cerebro táctico que se había perdido.

No todo es perfecto sobre el verde, eso sí. El motor de colisiones, aunque mejorado, todavía regala de vez en cuando rebotes inverosímiles del balón contra los cuerpos en los rechaces del área pequeña. Y con el Barça noté que los jugadores tardan a veces un mundo en asimilar pequeños retoques posicionales en los entrenamientos de efectividad táctica, penalizándote en exceso en los primeros partidos aunque el dibujo sea conceptualmente sencillo.

El Shuffle Draft y la sombra de las novedades

Conviene detenerse en el apartado de contenido nuevo, porque es donde más matices hay. La gran incorporación de esta entrega es el Shuffle Draft, un modo multijugador desarrollado en colaboración con FIFAe, el circuito oficial de esports de FIFA, que reinventa el clásico Fantasy Draft de ediciones anteriores. La idea es tan sencilla como adictiva: montas una plantilla eligiendo futbolistas ronda a ronda de un grupo que va rotando entre todos los participantes, y después te enfrentas a los equipos de tus rivales.

Su gran acierto es que prioriza la estrategia pura sobre el césped por encima de la gestión a largo plazo. Admite de dos a treinta y dos mánagers, se puede jugar online contra amigos o desconocidos de todo el mundo, o sin conexión contra la máquina si no tienes con quién medirte, y ofrece formatos variados de copa, liga y fase de grupos. A ello se suma la posibilidad de personalizar el tipo de futbolistas disponibles, desde las mayores estrellas del planeta hasta promesas, veteranos o leyendas de categorías inferiores, y un sistema de reajuste de plantilla entre jornadas que añade una capa extra de picardía. Funciona mejor de lo que cabría esperar y promete muchísimas horas de piques, especialmente en compañía.

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Ahora bien, más allá de este añadido, toca ser honesto con el reproche de fondo. Quien busque en FM27 una revolución de mecánicas se va a llevar un chasco, porque fuera del Shuffle Draft y del regreso de la gestión de selecciones, el grueso de la entrega es continuista. La gran novedad, paradójicamente, es que el juego vuelve a funcionar como debe. Sports Interactive ha dedicado la práctica totalidad de sus recursos a reparar los cimientos, afinar la interfaz y pulir el motor, y para un perfil de jugador impaciente eso puede saber a poco y sonar a parche de pago.

Sin embargo, con tantas horas a mis espaldas, mi conclusión es clara: prefiero mil veces este afinado perfecto antes que otro añadido cosmético sobre una base rota. Dicho lo cual, los peros existen y hay que ponerlos sobre la mesa. El escalado de pantallas sigue dando problemas según la resolución, y especialmente en monitores 4K frente a 1080p hay pantallas que dejan huecos vacíos o información dispersa que obliga a ajustar la escala a mano. Las ruedas de prensa continúan siendo la asignatura pendiente histórica de la saga, repetitivas y mecánicas hasta el punto de que acabas delegándolas en el segundo entrenador a las diez horas. Y persiste cierta duplicidad de pantallas, con resúmenes que repiten la misma información en tres sitios distintos. Conviene añadir que se trata de una versión previa al lanzamiento completo y que el propio estudio ya ha confirmado que trabaja en pulir detalles de cara al día 10, así que algunas de estas asperezas podrían limarse pronto.

Conclusiones

Con todo en la balanza, el resultado es el de un juego que recupera su esencia. No reinventa la rueda, pero hace que cada partida vuelva a parecerse al fútbol, que las herramientas de banquillo sean útiles de verdad y que el control analítico regrese a tus manos. Y sobre todo, recupera eso tan difícil de medir pero tan fácil de sentir: la adicción de quedarte pegado a la pantalla una jornada más. Después de dos años de travesía por el desierto, no es poca cosa.

por Area Jugones